El Kavanagh se convirtió, desde su mismo inicio, en uno de los íconos simbólicos de Buenos Aires, debido a múltiples consideraciones que confluyen para otorgarle una indiscutida relevancia.
Su emplazamiento excepcional en una rara manzana triángular sobre la barranca de Plaza San Martín, con privilegiadas vistas a ésta y al río, es sólo una de esas razones.
Las otras residen en su récord de haber sido el primer verdadero rascacielos porteño de la década del 30 y, con sus 110 metros de altura, el más elevado del mundo con estructura de hormigón armado por muchos años, así como en los adelantos tecnológicos y en los lujos de todo tipo que incluía, muchos de ellos asombrosos para la época (aire acondicionado central, pileta de natación y gimnasio, depósito de seguridad, talleres de lavado, etc.).
Pero por sobre todo, su calidad de hito se apoya en la belleza deslumbrante de su perfil moderno y enla equilibrada armonía de una masa arquitectónica trabajada conun aliento de tensión escultórica.

Año: 1934/1936
Autores:
Arq. Sánchez, Gregorio
Arq. De la Torre, Luis Maria
Dirección:
Florida 1065 esq. San Martín